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Sin miedo al cambio

Sin miedo al cambio

Sin miedo al cambio

Hacer un cambio en la vida asusta, pero sabes ¿Qué asusta más? Lamentarte de no haberlo hecho. A todos en nuestras vidas nos toca hacer cambios o tomar decisiones que van a definir nuestro futuro, es algo inevitable. A veces los cambios vienen por circunstancias de la vida, ya sea que te despidan del trabajo, tener un embarazo no planeado, y hay otros cambios que nosotros mismos los hacemos para lograr progresar en nuestras vidas.

A diferencia de los cambios que nos llegan, los cambios que vienen por decisión propia suelen dar un poco más de miedo, ya que nosotros como individuos debemos dar el primer paso.

¿Por qué decidimos hacer cambios? Porque queremos superarnos, queremos sentirnos mejor de nuestro trayecto de vida, queremos progresar, o porque nos sentimos inconformes. Hay un sin número de razones por las cuales decidimos hacer cambios, sin embargo hay una similitud, el cambio asusta.

Nos asusta no saber la reacción de la sociedad, nos asusta no saber que nos depara el futuro, pero más lo que más asusta es el fracaso.

Personalmente, no creo en el fracaso, sino en lecciones de vida. La vida es una escuela en donde estamos aprendiendo constantemente. Y aunque no muchos lo vean así, el “fracaso” tiene muchos beneficios. Las personas desarrollamos persistencia al enfrentar dificultades, nos adaptamos a cambios, y nos convertimos en personas más creativas. Pero si sólo conociéramos el éxito ¿Seguiríamos haciendo lo mismo? la respuesta es sencilla, estaríamos conforme, no trataríamos de superarnos, y eventualmente llegaríamos a un punto donde no podríamos soportar dificultades.

En lo personal, el cambio ha sido mi manera de triunfar, de luchar por lo que quiero, y aprender como enfrentar problemas que uno vive a diario. El cambio más grande que he hecho en mi vida fue dejar mi trabajo como profesora de Pre-Escolar. En el 2012 obtuve mi título como Licenciada en Relaciones Publicas con honores Cum Laude de la Universidad Internacional de la Florida. Cabe recalcar que cambié de carrera tres veces antes de recibir mi diploma. No estaba segura de lo que quería ejercer en el futuro, y no es una decisión que se debería tomar sin pensarla bien. Al regresar a Nicaragua, no tenia definido dónde o en qué área quería trabajar. Me aceptaron para realizar una pasantía en el Pre-Escolar Kiddie Stop. Al finalizar la pasantía, lamentablemente no había cupo para una nueva profesora, pero persistí, seguí como pasante, hasta que unos meses después me integraron como Asistente de Profesora. Un año después, me ascendieron a Profesora de Primer Nivel, había demostrado persistencia, arduo trabajo y ganas de crecer. Yo amaba mi trabajo, a los niños que estaban en mi aula, pero sentí que era hora de hacer un cambio.

Había aprendido, había traspasado muchos retos, pero me sentía estancada. Fue la decisión más difícil que tuve en mi vida, habían muchos pros y contras, y me asustaba lo que me tenia preparado el futuro. Mi último pensamiento antes de dejar el trabajo fue: ¿Qué es lo peor que podría pasar? Si consigo algo que me apasione ¡excelente! y si no, pues no me quedaré con la duda.

Desde mi adolescencia yo había querido una carrera en la televisión, un trabajo donde podría transmitir mensajes positivos a la comunidad. Muchos me decían que era imposible, que era muy difícil.

Mande mi CV a varios canales de televisión, sin tener respuesta alguna. Pero no me di por vencida. Sabia que para lograr esto, también tendría que hacer varios cambios. Me comencé a integrar a la vida “farándula” de Nicaragua como modelo. Fui parte de Nosotras Bodas, de Nicaragua Diseña, y eventualmente tratar de convertirme en Miss Nicaragua 2016 y todo esto no sólo me daría muchas oportunidades, sino que, aprendería muchísimo sobre lo que es estar en el ojo público. Trabajé arduamente en mi
preparación, aproveche todas las oportunidades que me brindo la organización y logre mi puesto como 3ra Finalista. Me había destacado mucho durante el certamen y sabia que este era el momento de buscar trabajo en lo que me había propuesto.

Tras dos castings, logré obtener una pasantía en la Revista Matutina más vista de toda Nicaragua, Primera Hora en Canal 2. Fue un largo camino, tuve mis altos y bajos, sin embargo no me dejé intimidar. Había hecho un gran cambio de dejar el Pre-Escolar con un propósito, y no iba a descansar hasta obtenerlo.

El cambio es algo temeroso. Asusta no saber y no tomar el control de situaciones de la vida. Pero al final del día, el cambio es lo único que trae progreso y si no llegamos donde queremos, tenemos la dicha de decir, traté, aprendí, y ahora soy una persona más fuerte.

Querida Mamá

Querida Mamá

Querida Mamá

Querida Mamá,

Estoy entrando a la adolescencia, y se que habrán muchos cambios en mi, tanto físico como emocionalmente. Me has educado con paciencia, amor y me has inculcado buenos valores que quedaran conmigo por el resto de mi vida, por eso quiero pedirte que me sigas teniendo paciencia y que confíes en mi en esta etapa tan primordial.

Todavía no soy una mujer “hecha y derecha” pero voy por ese camino. Habrán momentos que necesitare tomar decisiones por mi propia cuenta. Sabes que deberé aprender de mis errores y tendré que atenerme a las consecuencias de mis acciones.

Sé que quieres que te cuente todo pero no trates de obligarme. No siempre querré compartir mis experiencias con vos ya sea por miedo o por pena a lo que vayas a pensar. Sin embargo, háblame en general de la
adolescencia, cuéntame un poco sobre cómo fue la tuya. Vos ya pasaste por esto y sabes los conflictos que los adolescentes encaran.

Háblame de antemano de la menstruación, coméntame cómo enfrentar el bullying y cómo ser lista con los muchos chicos que se querrán aprovechar de mi. Explícame por qué hace tanto daño el alcohol y las drogas. Quisiera poder relacionarme con tus historias, saber que alguna vez vos pasaste por las mismas cosas por las que estoy pasando. Tal vez así me sentiría más identificada y querré compartir con vos. Cuando si decida abrirme a vos, espero que me comprendas y no me juzgues.

Cometeré errores, quizás muchos, pero vos me has enseñado que es eso lo que hace fuerte a una persona. Me has enseñado lo que es correcto y lo que es incorrecto, y creeme, que cuando haga algo incorrecto, lo sabré, y me sentiré agobiada. No soy perfecta, pero estoy segura que vos tampoco lo fuiste. Por eso te pido que en esos momentos críticos, no me regañes, no me humilles, no te pongas en mi contra porque es cuando más te necesitaré. Necesitaré que me abraces, que me digas que todo saldrá bien, y que yo puedo ser mejor.

No te estoy diciendo que no me pongas reglas porque necesito de tu guía. Lo que te pido es que cuando me guíes, lo hagas con amor y comprensión. Cuando me regañas, cuando me humillas o cuando me criticas excesivamente, me dañas el autoestima.

A veces seré muy grosera con vos. No sé si es el estrés del colegio, la presión de las amistades o los cambios de mi cuerpo pero quiero que sepas que todas las groserías que te digo no son ciertas. Eventualmente me sentiré igual de adolorida por todo lo que te dije. Lo siento de antemano.

Lo mejor que podes hacer por mi es oírme sin juzgarme, confiar en mi sin exigirme, ayudarme sin intentar decidir por mi, abrazarme sin asfixiarme, animarme sin empujarme, acercarte sin invadirme, y lo mas importante, es que aprendas cosas nuevas de mi, que las aceptes, y no pretendas cambiarlas.

Con mucho amor,
Tu Hija Adolescente.

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