loader image
Seleccionar página

Querida Mamá

Querida Mamá,

Estoy entrando a la adolescencia, y se que habrán muchos cambios en mi, tanto físico como emocionalmente. Me has educado con paciencia, amor y me has inculcado buenos valores que quedaran conmigo por el resto de mi vida, por eso quiero pedirte que me sigas teniendo paciencia y que confíes en mi en esta etapa tan primordial.

Todavía no soy una mujer “hecha y derecha” pero voy por ese camino. Habrán momentos que necesitare tomar decisiones por mi propia cuenta. Sabes que deberé aprender de mis errores y tendré que atenerme a las consecuencias de mis acciones.

Sé que quieres que te cuente todo pero no trates de obligarme. No siempre querré compartir mis experiencias con vos ya sea por miedo o por pena a lo que vayas a pensar. Sin embargo, háblame en general de la
adolescencia, cuéntame un poco sobre cómo fue la tuya. Vos ya pasaste por esto y sabes los conflictos que los adolescentes encaran.

Háblame de antemano de la menstruación, coméntame cómo enfrentar el bullying y cómo ser lista con los muchos chicos que se querrán aprovechar de mi. Explícame por qué hace tanto daño el alcohol y las drogas. Quisiera poder relacionarme con tus historias, saber que alguna vez vos pasaste por las mismas cosas por las que estoy pasando. Tal vez así me sentiría más identificada y querré compartir con vos. Cuando si decida abrirme a vos, espero que me comprendas y no me juzgues.

Cometeré errores, quizás muchos, pero vos me has enseñado que es eso lo que hace fuerte a una persona. Me has enseñado lo que es correcto y lo que es incorrecto, y creeme, que cuando haga algo incorrecto, lo sabré, y me sentiré agobiada. No soy perfecta, pero estoy segura que vos tampoco lo fuiste. Por eso te pido que en esos momentos críticos, no me regañes, no me humilles, no te pongas en mi contra porque es cuando más te necesitaré. Necesitaré que me abraces, que me digas que todo saldrá bien, y que yo puedo ser mejor.

No te estoy diciendo que no me pongas reglas porque necesito de tu guía. Lo que te pido es que cuando me guíes, lo hagas con amor y comprensión. Cuando me regañas, cuando me humillas o cuando me criticas excesivamente, me dañas el autoestima.

A veces seré muy grosera con vos. No sé si es el estrés del colegio, la presión de las amistades o los cambios de mi cuerpo pero quiero que sepas que todas las groserías que te digo no son ciertas. Eventualmente me sentiré igual de adolorida por todo lo que te dije. Lo siento de antemano.

Lo mejor que podes hacer por mi es oírme sin juzgarme, confiar en mi sin exigirme, ayudarme sin intentar decidir por mi, abrazarme sin asfixiarme, animarme sin empujarme, acercarte sin invadirme, y lo mas importante, es que aprendas cosas nuevas de mi, que las aceptes, y no pretendas cambiarlas.

Con mucho amor,
Tu Hija Adolescente.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio está protegido por reCAPTCHA y se aplican la política de privacidad y los términos de servicio de Google.

Pin It on Pinterest